Pregunta indiscreta a Dani Vera

PREGUNTA INDISCRETA A DANI VERA

La autora que se ha atrevido a contestarme hoy, además de ser una escritora a la que admiro, es una persona con una fuerza y con un corazón más grandes que una plaza de toros.

Si no la conocéis yo os la presento y espero que su humor os toque y os anime a comprar sus libros que merecen la pena un montón.

DANI VERA

Dani Vera, escritora de novela romántica

¿QUÉ SITUACIONES TE HACEN QUERER COMPORTARTE MAL?

¡Uy! Esa pregunta es muy difícil de contestar porque, por norma general, soy bastante… buena. No tengo ni una pizca de maldad. Pero solo por ser tú… Voy a pensar en ser un poquito mala.

¿Sabes cuando ves a esa gente por la calle con la mascarilla que le protege muy bien su barbilla? Pues ya me he cansado de decir “ponte la mascarilla”, porque, encima, se enfadan. ¡Con la que está cayendo! ¡Que nos confinan de nuevo y ahora hay polvorones, además de levadura y papel higiénico! Pues yo cogería una herramienta de precisión del IKEA (de esas que tienes que montar) y les clavaría en el interior del oído unos clavos o tornillos para ponerles las mascarillas fija, sin opción a quitársela. Sí, el plan hace aguas, pero… tendría que madurar un poco la idea.

Y hablando de la que está cayendo… Me recuerda a las grandes ideas de los políticos de nuestro país. Dicen: “tenemos al país confinado, están cayendo como moscas, nos vamos a ahorrar una pasta en pensiones, la gente está callada por miedo al coronavirus, ¿por qué no nos subimos los sueldos?” Así, con dos cojones. “Los pobres están caninos”. ¡Ufff! Me acaloro y me entran ganas de ir al congreso, con una bazuca y marcarme un Tejero, eso sí, sin disparar al techo. Y con cariño que, como puedes comprobar, no tengo maldad.

Otra situación que me enerva ¿qué pasa con las vacunas? Hay una lista, pero algunos se la han puesto antes pasándosela por el forro. Otras las retiran del mercado, y hay que esperar quince días porque te previenen del COVID, pero te producen un trombo. ¡No entiendo nada! ¿No se supone que se ha probado antes?  ¿O han pasado los controles a golpe de talonario? Al exilio los mandaba a todos, pero sin sueldo, que sepan lo que es sobrevivir con una mísera pensión de cuatrocientos euros y ya de paso, que vivan las situaciones de muchos españolitos, esos que les pagan a ellos los yates, las juergas, las amistas entrañables y las cacerías. ¿Por qué no montar una con ellos? Eso sí, antes tendría que aprender a disparar.

Para eso contrataría a un buen militar (de esos buenorros) que me apuntara con su arma y diera en la “Diana”. Entonces si me volvería un poquito mala. Mi mente calenturienta dibujaría mil posturas para portarme muy mal. Pero solo con el fin de experimentar cosas nuevas y poder plasmarlas en mis nuevas novelas. Si hay que sacrificarme por las lectoras, se hace. ¿No dicen que el fin justifica los medios?

Pero mala, lo que se dice mala, no. En el fondo soy un cachito de pan incapaz de idear ningún plan maligno contra nadie. Eso sí, no les preguntéis a mis hijos que creo que opinan lo contrario. Como cuando no me hacen caso y no recogen su habitación, que se corta el internet y se cambia la contraseña del wifi. Es lo que más les fastidia. Entre otras cosas, porque después no la recuerdo.

Y ahora me rio porque, cuando por fin consiguen tener la mayoría de edad y se pueden recoger de madrugada, Pedro Sánchez les impone toque de queda. Jajajaja. Y, sin hacer nada y más callada que en misa, los tengo tempranito en casa. (Juas, Juas, Juas, risa maligna).

Pero, como decía mi padre, para ser mentiroso (o idear un plan maligno) hay que tener buena memoria, y la mía brilla por su ausencia. Debo anotarlo todo, por lo tanto, sería algo así como una confesión escrita. Terminaría en la cárcel, con tiempo libre para escribir y terminar la carrera, poder hacer cursos a costa de papá estado y, cuando saliese, tendría derecho a paro… cosa que no me corresponde ahora pese a que he cotizado desde los veinticinco años, pero pertenecía a ese grupo de personas que nunca enferman, pagan más que nadie y a lo único que tienen derecho es a currar. Bueno, ahora con la pandemia solo a pagar, porque les cierran los locales, pero los seguros sociales, alquileres de locales y demás gastos, … tienen que seguir abonándolos.

El sueldo de los políticos de este país, se los donaría a los autónomos. Estoy segura de que, con las tarjetitas negras y los gastos de viajes y comidas, ellos sobrevivirían a final de mes. ¿Sería mucha maldad si les rebajásemos el sueldo a la mitad? ¿O si tuvieran que cotizar los mismos años que cualquier españolito para poder “jubilarse”? ¡Ah! ¡Joder! ¡Con mi mala memoria no recordaba que no se jubilan! Siempre terminan siendo “asesores” de grandes compañías.

Estoy segura que después de leer esto, alguna de vosotras habrá ideado algún plan mucho más malvado que el mío, ya que, pese a que tenga mucha imaginación, sale a flote mi vena romántica y no sirvo para ello. Aunque siempre tengo algún muerto, secuestro, o lío en mis historias que después me cuesta la propia vida resolver.

Eso sí, con final feliz, que para crueldad ya tenemos la vida misma.

UN POCO DE BIOGRAFÍA

Desde pequeña me ha encantado leer. Comencé Filología Hispánica, aunque por razones personales, tuve que dejarlo. Me faltan cuatro asignaturas para terminar. Pero continué con mi afición. Empecé a conocer el mundo de la erótica a través de autoras como Jody Ellen Malpas, Fabiana Peralta, Lena Valenti, Elisabeth Benavent… y me atraparon.

Me quedé en paro y tenía mucho tiempo libre, a pesar de tener tres hijos. Comencé con un esbozo que, ni por asomo, tenía pensamiento de publicar. Solo una historia que me rondaba por la cabeza. Creo que era el siguiente paso lógico en mi vida. Mientras tanto, conocí el mundo de los autores indie. Busqué en grupos de recomendaciones y allí conocí a una chica con la que entablé amistad. Después de varias conversaciones con ella, le envié lo que había escrito. Le gustó y me animó a publicarla. Estuve investigando por Internet cómo hacerlo, hasta que mi sueño se hizo realidad. El escribir era algo que me gustaba desde siempre y necesitaba sacar todas las emociones,
expresarlas a través de mis personajes. Más que dedicarme a ello, es una necesidad. Después de publicar la primera historia, me vino a la mente Reb. Y continué hasta hoy, que estoy inmersa con la sexta historia.

AQUÍ OS DEJO LOS ENLACES A SUS LIBROS

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